Golpe a golpe

Lo que se puede esperar
“De un caballo, una patada; de un militar, un tiro; y de un cura, una hostia” rezaba un viejo adagio. El antiguo pastor de Barack Obama, el reverendo Wrigth, responde al estereotipo y le ha propinado un serio golpe a su devoto seguidor. La carrera demócrata a la presidencia de EEUU está resultando muy interesante. Por si fuera asunto de poco calado que el candidato demócrata a la presidencia sea un negro o una mujer, la religión ha venido a ocupar el lugar que le corresponde a una nación que inscribe en su moneda el lema “In God we trust” (confiamos en Dios). Primero fueron las palabras sottovoce de Obama proclamando que la desesperación de los habitantes del deprimido medio oeste era lo que los arrojaba a las drogas, a la religión y a las armas, afirmación que lo hizo retroceder en las encuestas. Ahora, las altisonantes y reivindicativas declaraciones de su pastor de cabecera vuelven a golpearlo poniendo en peligro su nominación como candidato demócrata a la Casa Blanca. Los blancos no se acaban de fiar de un negro del que no saben si considera que la religión es el opio del pueblo o si comparte la visión del apocalipsis según Wrigth.

Sólo quería relajarse
El rei do mundo, Ronaldo, hallábase desanimado por una funesta lesión de rodilla y “solo quería relajarse”. Buscó para ese relax una compañía mercenaria. Pero hete aquí que lo que iba a ser una sesión privada convirtióse en púb(l)ica y vino a saberse que la compañía que había contratado, en número de tres —símbolo de lo masculino según los pitagóricos—, tenía todo tipo de atributos. La compañía de móviles TIM se apresuró a rescindir un suculento contrato de 4,8 millones de dólares anuales por temor a que las malas compañías del glorioso goleador generasen una imagen negativa para la marca. Antes de que otras empresas siguiesen la senda iniciada por TIM, Ronaldo se ha apresurado a manifestar que es “completamente heterosexual”, aunque ha reconocido que buscaba los servicios de prostitutas. Al aclarar que no es ni siquiera un poquito homosexual, aunque sí algo putero, es de esperar que su imagen mejore y no le sigan rescindiendo contratos. La vida te da sorpresas.

Efemérides
Estos días nos golpean desde todos los medios de comunicación con la tabarra de dos importantes conmemoraciones. Una es la de la antes llamada “Guerra de la Independencia” contra el invasor francés; y la otra, más reciente y con origen también en Francia, la del famoso “Mayo del 68”. Lo que tienen esas celebraciones es que cada cual las festeja a su manera. La guerra contra el francés, a los ojos de unos, es la manifestación de la unidad de España que responde como un solo hombre frente al invasor. Para otros, sin embargo, es la última oportunidad perdida de acceder a la modernidad que representaba el siglo de las luces francés. Con Mayo del 68 pasa otro tanto. Sirve como diagnóstico del autoritarismo y del deseo de tenerlo todo bajo control de los que, como Sarkozy y Aznar—“Mayo del 68 extendió la creencia de que, se haga lo que se haga, nada tendrá consecuencias”—, quieren hacer desaparecer de la sociedad actual los rastros de aquel acontecimiento, pero también de la nostalgia utopista de los que todavía siguen anclados mental y sentimentalmente a esa fecha, que es la de su juventud ya ida.

La oposición de papel
Rajoy sigue ensimismado y silencioso, y en su partido se ponen de los nervios. Unos se apean del tren en marcha sabiendo dónde ponen el pie, como el ubicuo Zaplana, y otros hacen lo mismo sólo para poder colgarse el cartel de “libre” como el fontanero Acebes. Los más se impacientan, y la oposición —de momento, al propio Rajoy— se hace desde la prensa. Los que marcaban la hoja de ruta no van a poder contenerse y ante el ensimismamiento popular van a arrogarse desde el papel y las ondas la misión de oponerse al feliz socialismo gobernante.

Artículo aparecido en:
La Opinión de Murcia

Fecha publicación:
08/05/2008


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