Salud y tiempo para disfrutarla

La Consejería de Sanidad quiere que los murcianos vivamos más y mejor (ver La Opinión, 22/06/10). Es una apuesta por la medicina preventiva que merece aplauso, porque puede conseguir a la vez bienestar y ahorro. La medicina puramente asistencial es muy cara. En Murcia, y en España en general, tenemos una asistencia médica que roza la excelencia. Somos pioneros en algunas especialidades y nos podemos codear con los mejores del mundo en muchas otras. El problema que tiene nuestra sanidad pública es que su planteamiento es casi exclusivamente asistencial, está pensada para sanar al que está enfermo, y por eso es muy cara. En ese sentido, España es, sin duda, uno de los países desarrollados que mejor trata a sus pacientes porque, listas de espera aparte, no se escatiman medios ni fármacos.
Hay otra modalidad de la medicina, la preventiva, que consiste en tratar —entre otras cosas— de que la población adquiera hábitos de vida saludables para evitar la enfermedad. También precisa inversiones, por supuesto. Hay que educar, persuadir y vigilar. Y eso requiere personal bien formado. Por ejemplo, en los centros de enseñanza, que es donde los niños pueden adquirir conocimientos que los lleven a adoptar hábitos saludables para toda su vida. Por ejemplo, sería muy conveniente vigilar el tipo de alimentos que se venden en las cantinas de colegios e institutos para controlar la presencia de grasas trans y los niveles de sodio. Además, hay que crear infraestructuras, organizar juegos y competiciones para que se pueda hacer ejercicio a cualquier edad. Pero aún siendo caro todo eso, que lo es, rinde un gran beneficio. Por ese camino, a largo plazo, la demanda de sanidad asistencial disminuye notablemente. Si se quiere ser eficaz, como siempre, hay que ser audaz. No bastan unas charletas, dos eslóganes más o menos afortunados, tres programas radiofónicos y de televisión, y dos días de campañas en la calle tomando la tensión y determinando el nivel de glucosa en la sangre a los transeúntes. Crear hábitos que perduren es mucho más difícil que hacer atractiva una idea. Otro factor que tiene una importancia determinante en la prevención de enfermedades es la pureza del medio ambiente. En eso sí que es necesario invertir para descontaminar. Aire, agua y productos alimenticios son vectores de sustancias nocivas. No pocas enfermedades degenerativas tienen su causa en aquello que comemos, bebemos o respiramos.
Y ya que hablamos de respirar, estamos ya en condiciones de sacar algunas conclusiones acerca de la eficacia de las medidas gubernamentales contra el tabaco. Con la actual ley, que entró en vigor en 2006, se ha logrado que 1.500 personas menos murieran al año en toda España por patologías asociadas al consumo de tabaco. Sin embargo, no se ha reducido significativamente el número de personas con tabaquismo ni el consumo total de tabaco. Esos resultados, mucho más modestos de lo que se esperaba, son los que han llevado a la reforma de la citada ley que ha comenzado a tramitarse en el Congreso el pasado martes.
Acierta, pues, la Consejería de Sanidad murciana si decide trabajar seriamente en un nuevo modelo de sanidad pública. La asistencial siempre será necesaria, y hay que seguir invirtiendo para mantener e incluso mejorar el nivel que hemos alcanzado. No obstante, el alcance y los resultados de las medidas de salud preventiva son difíciles de evaluar. Al mismo tiempo, hacerlo es una tarea imprescindible. Cada vez que se lanza una campaña de este tipo, “Plan de salud para que los murcianos vivan tres años más”, los responsables de la misma deberían comprometerse a plazo fijo a mostrar los resultados obtenidos así como a establecer procedimientos de revisión y de actuaciones a la vista de los resultados a medio y largo plazo. ¿Estará pensando la Consejería de Sanidad en todo esto y estará dispuesta a implicarse a fondo, o se tratará de una campaña más de maquillaje y apariencia? El objetivo de aumentar la esperanza de vida nada menos que en tres años parece extraordinariamente ambicioso. Para que tuviese credibilidad, no estaría mal que nos dijeran en cuánto tiempo piensan conseguirlo. También deberían mostrar al cabo de ese tiempo el incremento real de la esperanza de vida de los murcianos. Si no lo hacen, el ciudadano pensará que es muy barato proclamar que va a aumentar en la cantidad de años que se nos ocurra. En tres o, ya puestos, en treinta y tres.

Artículo aparecido en:
La Opinión de Murcia

Fecha publicación:
24/06/2010


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