Memorias nada apócrifas del rey emérito

Juan Carlos I ha encargado a Laurence Debray, tras una serie de largas conversaciones con el monarca emérito, la redacción de unas memorias aparecidas el cinco de noviembre en Francia. En el prólogo dice que lo ha hecho tras muchas revelaciones referidas a su persona porque, afirma: "tengo el sentimiento de que se ha robado mi historia." (*) Y publica este libro pese a la advertencia de su padre de que los reyes no deben escribir sus memorias.

Es de sobra sabido que durante lustros del reinado de Juan Carlos I ha habido un pacto de silencio en torno a su figura. Muchos políticos y periodistas conocían ciertos asuntos del monarca poco edificantes sobre los que todos estaban de acuerdo en correr un tupido velo. La cosa empezó a cambiar a raíz de la investigación judicial de la ‘Fundación Noos’, descubierta por el juez José Castro cuando instruía el caso Palma Arena en el que estaba imputado el expresidente de Baleares, Jaume Matas. Castro descubrió que dicha Fundación estaba presidida por el yerno del rey, Iñaki Urdangarín, lo que no lo disuadió de seguir investigando y sentar en el banquillo al yerno y a la hija del rey, la infanta Cristina. Ahí empezó a entreverse que estos no eran los únicos en la familia real que tenían algo que ocultar.

El accidente sufrido por Juan Carlos durante una cacería en Botsuana en la que estaba acompañado por Corinna Larssen levantó la veda de las informaciones sobre la conducta poco ejemplar del entonces rey de España. Los asuntos aparecieron en todos los medios, lo que condujo a la abdicación y finalmente a fijar su residencia en Abu Dabi, para preservar la supervivencia de la monarquía que estaba en entredicho por los escándalos de alcoba y de finanzas, incluyendo la existencia de dineros opacos y fraudes tributarios.

A partir de entonces, la figura del rey quedó manchada hasta que la ecuación Borbón=Bribón se convirtió en una proposición apodíctica. Vivimos en los tiempos de X —antes Twitter— en los que solo lo escandaloso y estridente se convierte en viral, favorecido por los algoritmos de esa y de otres redes sociales. Esa estridencia sensacionalista se ha contagiado a la presa antes reputada de seria, porque lo que produce viralización en las redes aumenta la tirada o la difusión de los medios. Por eso, pretender modificar la percepción que quedó en el imaginario popular a través de un libro de memorias probablemente es un intento vano. No sé si en el futuro existirá algo parecido a la Historia que trasmita a las generaciones futuras el poso de los años. En el mismo prólogo el emérito afirma: “ya ha habido muchas biografías publicadas sobre mí pero en las que no me reconozco”. Y pretende dar una visión de sí mismo más ajustada a la realidad que, por ejemplo, la muy documentada biografía escrita por el prestigioso hispanista Paul Preston. Pero resulta que lo que entrega es una descarada versión de parte, edulcorada y con clara intención hagiográfica.

Creo que estas memorias apenas van a incidir en la opinión pública. Entre otras cosas, porque se echa de menos que alguien con criterio expurgase de su redacción toda una serie de elementos que serán los que se viralicen y que por su propia naturaleza no benefician al protagonista. Las menciones nada críticas del dictador al que debe su condición regia; las críticas a la actual reina consorte, Letizia Ortiz; las afirmaciones de que su esposa —a la que llama ‘Sofi’ a lo largo de todo el libro— ha sido la mujer de su vida, cuando ha lucido una cornamenta sin parangón con las que se guardaban en el pabellón de caza del Borbón; y otras perlas similares no van a contribuir al fin para el que estas memorias han sido publicadas. De hecho, son estos aljófares y otros similares los que está destacando la prensa.

Y en lo referente a la historia, el mundo académico no va a recurrir a este mamotreto escrito —al menos en su versión francesa— en una prosa refitolera y con un tono rozando lo plañidero. Concluyo, pues, que el rey emérito bien podía haberse ahorrado estas prescindibles memorias.

(*) Traducción de la versión francesa de los fragmentos que aparecen en el artículo realizada por el autor.

Artículo aparecido en:
La Opinión de Murcia

Fecha publicación:
23/11/2025


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